En las elecciones presidenciales de 1998 el señor Chávez no tuvo representante alguno en el Consejo Electoral, que por entonces aun era "Supremo"; No tuvo ningún representante en las estructuras intermedias, técnicas y políticas, del CSE; La presencia de los grupos que le apoyaban en las mesas electorales era escasa, inexperta y sin apoyo logístico. A pesar de ello, el candidato Hugo Rafael Chávez Frías ganó las elecciones y su triunfo fue reconocido En esas elecciones, a diferencia de ahora, el organismo electoral si entregó un boletín oficial con los resultados totales, y nadie salió a intentar descalificar al triunfador afirmando que aquella era “una victoria de mierda”. Desgraciadamente, desde entonces la vida ha demostrado que la democracia puede involucionar.
El 25 de Julio de 1999 se realizan las elecciones parea elegir los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente. El oficialismo inventa un mecanismo fraudulento llamado “kino”, una suerte de “chuleta” que en virtud del carácter plurinominal del voto permitió al oficialismo –habiendo obtenido el 60 % de los votos- acaparar más del 90 % de los puestos en la Constituyente.
Luego, el 15 de diciembre de 1999, la Constitución elaborada por esa Asamblea fue sometida a consulta del electorado. En ese referendo tenían derecho a participar 10.641.323 electores. De ellos, 3.301.475 votaron “Si” a la nueva Constitución, 1.298.105 votaron “No” y…6.041.743 venezolanos con derecho a voto SE ABSTUVIERON. Es decir, en el referendo constitucional de 1999 de 10,6 millones de electores con derecho a voto 7,3 millones se abstuvieron o votaron “No”. Prácticamente no hubo campaña institucional llamando al voto.
Posteriormente la polarización se exacerba y se producen los terribles hechos de abril del 2002. Buscando una salida pacífica, constitucional y democrática a una crisis que ya había cobrado la vida de numerosos venezolanos, la oposición apuesta a la realización del Referendo Revocatorio Presidencial, cuya realización según la Constitución es posible una vez transcurrida la mitad del mandato, lapso que para el TSJ se cumplía el día 19 de agosto del año 2003. Sin embargo, el gobierno permitió la realización de este evento democrático sólo un año después. Se retardó la realización del referendo mientras el gobierno instrumentaba una serie de programas sociales para conquistar el voto de los sectores populares. Esto lo reconoció expresamente el propio Presidente Chávez en su célebre discurso pronunciado el 12 de noviembre de 2004, en el Teatro de la Academia Militar, donde dijo que “hubo un momento en el cual nosotros estuvimos parejitos, o cuidado si por debajo…a mitad del 2003... me dieron la noticia bomba: “Presidente, si el referéndum fuera ahorita usted lo perdería.” ….Entonces fue cuando empezamos a trabajar con las misiones…. y entonces empezamos, mire, a remontar en las encuestas, y las encuestas no fallan, las encuestas no fallan. No hay magia aquí, es política, no es magia, y vean cómo hemos llegado.”
En las elecciones parlamentarias del año 2005 se utilizó un nuevo mecanismo para burlar la voluntad popular, llamado “las morochas”. Consiste en utilizar el nombre de un partido fantasma para inscribir los candidatos nominales por circuito y utilizar el nombre del partido “verdadero” para inscribir los candidatos por lista. De esta forma, el partido mayoritario obtendrá (como en el caso del “kino”) una obscena sobre-representación, es decir, conseguirá más puestos de los que debería. Obviamente, para que una trampa así funcione es menester tener un “arbitro electoral” que la admita, y un Tribunal Supremo de Justicia que la avale. Y así fue.
Durante varios de estos procesos los venezolanos conocimos una novedad: la “cedulación-express”, a cargo de la llamada “Misión Identidad”. Vendida como la facilitación del derecho ciudadano a tener documentos, permitió también que votara gente que presumiblemente no tenía derecho a hacerlo. Para la historia quedarán las imágenes de un señor, moreno y con ropas que lo hacían parecer un turista africano, en un centro de votación. Cuando un reportero de televisión intentó abordarlo para preguntarle desde que hora estaba haciendo la cola, se descubrió que ese “ciudadano venezolano”...¡No hablaba español!
En el 2008 algún “genio” descubrió un mecanismo de despojo peor que el Kino, la abstención y las morochas: Las inhabilitaciones. Esta es la modalidad más perfecta del “fraude electoral del siglo XXI”: En vez de robarle los votos a los candidatos opositores el régimen, procura sencillamente que tales candidatos no existan.
En las elecciones presidenciales de 2006 el ciudadano Presidente estuvo muy lejos de la cacareada meta de los “10 millones de votos”, y en el referendo sobre la reforma constitucional de diciembre del 2007 el oficialismo no solo perdió…¡Sino que sacó menos votos que la cantidad de inscritos en el PSUV! En su infinita soberbia, los cultores de la trampa han olvidado un dato esencial: Cuando no se tiene el favor del pueblo hasta las trampas mas sofisticadas fallan. Y volverán a fallar, porque el 23 de noviembre de 2008 el mapa político de Venezuela volverá a ser multicolor, para bien del pueblo y de la democracia venezolana.
El 25 de Julio de 1999 se realizan las elecciones parea elegir los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente. El oficialismo inventa un mecanismo fraudulento llamado “kino”, una suerte de “chuleta” que en virtud del carácter plurinominal del voto permitió al oficialismo –habiendo obtenido el 60 % de los votos- acaparar más del 90 % de los puestos en la Constituyente.
Luego, el 15 de diciembre de 1999, la Constitución elaborada por esa Asamblea fue sometida a consulta del electorado. En ese referendo tenían derecho a participar 10.641.323 electores. De ellos, 3.301.475 votaron “Si” a la nueva Constitución, 1.298.105 votaron “No” y…6.041.743 venezolanos con derecho a voto SE ABSTUVIERON. Es decir, en el referendo constitucional de 1999 de 10,6 millones de electores con derecho a voto 7,3 millones se abstuvieron o votaron “No”. Prácticamente no hubo campaña institucional llamando al voto.
Posteriormente la polarización se exacerba y se producen los terribles hechos de abril del 2002. Buscando una salida pacífica, constitucional y democrática a una crisis que ya había cobrado la vida de numerosos venezolanos, la oposición apuesta a la realización del Referendo Revocatorio Presidencial, cuya realización según la Constitución es posible una vez transcurrida la mitad del mandato, lapso que para el TSJ se cumplía el día 19 de agosto del año 2003. Sin embargo, el gobierno permitió la realización de este evento democrático sólo un año después. Se retardó la realización del referendo mientras el gobierno instrumentaba una serie de programas sociales para conquistar el voto de los sectores populares. Esto lo reconoció expresamente el propio Presidente Chávez en su célebre discurso pronunciado el 12 de noviembre de 2004, en el Teatro de la Academia Militar, donde dijo que “hubo un momento en el cual nosotros estuvimos parejitos, o cuidado si por debajo…a mitad del 2003... me dieron la noticia bomba: “Presidente, si el referéndum fuera ahorita usted lo perdería.” ….Entonces fue cuando empezamos a trabajar con las misiones…. y entonces empezamos, mire, a remontar en las encuestas, y las encuestas no fallan, las encuestas no fallan. No hay magia aquí, es política, no es magia, y vean cómo hemos llegado.”
En las elecciones parlamentarias del año 2005 se utilizó un nuevo mecanismo para burlar la voluntad popular, llamado “las morochas”. Consiste en utilizar el nombre de un partido fantasma para inscribir los candidatos nominales por circuito y utilizar el nombre del partido “verdadero” para inscribir los candidatos por lista. De esta forma, el partido mayoritario obtendrá (como en el caso del “kino”) una obscena sobre-representación, es decir, conseguirá más puestos de los que debería. Obviamente, para que una trampa así funcione es menester tener un “arbitro electoral” que la admita, y un Tribunal Supremo de Justicia que la avale. Y así fue.
Durante varios de estos procesos los venezolanos conocimos una novedad: la “cedulación-express”, a cargo de la llamada “Misión Identidad”. Vendida como la facilitación del derecho ciudadano a tener documentos, permitió también que votara gente que presumiblemente no tenía derecho a hacerlo. Para la historia quedarán las imágenes de un señor, moreno y con ropas que lo hacían parecer un turista africano, en un centro de votación. Cuando un reportero de televisión intentó abordarlo para preguntarle desde que hora estaba haciendo la cola, se descubrió que ese “ciudadano venezolano”...¡No hablaba español!
En el 2008 algún “genio” descubrió un mecanismo de despojo peor que el Kino, la abstención y las morochas: Las inhabilitaciones. Esta es la modalidad más perfecta del “fraude electoral del siglo XXI”: En vez de robarle los votos a los candidatos opositores el régimen, procura sencillamente que tales candidatos no existan.
En las elecciones presidenciales de 2006 el ciudadano Presidente estuvo muy lejos de la cacareada meta de los “10 millones de votos”, y en el referendo sobre la reforma constitucional de diciembre del 2007 el oficialismo no solo perdió…¡Sino que sacó menos votos que la cantidad de inscritos en el PSUV! En su infinita soberbia, los cultores de la trampa han olvidado un dato esencial: Cuando no se tiene el favor del pueblo hasta las trampas mas sofisticadas fallan. Y volverán a fallar, porque el 23 de noviembre de 2008 el mapa político de Venezuela volverá a ser multicolor, para bien del pueblo y de la democracia venezolana.
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Seguramente por desinformación, el propietario de un estacionamiento cualquiera de Caracas pintó en una pared el aviso que aparece en la gráfica, en vez de colocar la expresión, más correcta y respetuosa, "reservado para conductores con alguna discapacidad". Lo que en ese individuo fue un simple error, en el caso de quienes hoy tienen en sus manos las palancas del poder cobra dimensiones de una monstruosa conspiración contra el pueblo: El Contralor General de la República, la Defensora del Pueblo, el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo de Justicia, entre otras organismos, ha colocado el interés electoral del partido de gobierno por encima de la Constitución, del sentido común y del decoro mismo de las instituciones que lamentable y temporalmente representan. Con su obsecuencia y alcahuetería han querido convertir a la democracia venezolana en un estacionamiento de inhabilitados. De todos nosotros depende que no lo logren.


2 comentarios:
La agresión a las enfermeras del hospital Pérez de León es una bajeza típica del alcalde de Sucre. Pobre Petare, no podía tener peor suerte. Pero todo tiene su límite y su castigo. Es tan importante que la gente se deje de miedos y definitivamente definan el futuro que quieren. Hay que replicar el 2 de dic. de 2007
¡Es vital para Venezuela! Mi admiración al Radar de los Barrios por su gran labor en apoyo de la democracia y los más necesitados.
Alguien me pude decir ¿por qué la construcción del hospital Pérez de León ha tomado taaaaanto tiempo? No puede ser por falta de dinero, si el caudillo se la pasa regalándolo. Entonces, no queda otra, por ineptitud e indiferencia. Claro, el alcalde no necesita que lo atiendan allí. Y ni siquiera en el barrio adentro que mientan "Salvador Allende" Para eso están las clínicas oligarquícas. Porque ellos serán muy socialialistas, pero qué vida de oligarcas llevan!!!
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