
De Wall Street a Petare y Catia, de Lehman Brother a los negocios con que humildemente se ganan la vida los emprendedores populares en los barrios de toda Caracas y de todo el país, la distancia en realidad no es mucha. La crisis financiera mundial hace bajar el precio internacional del petróleo. Si con el barril a 100 dólares el gobierno era incapaz de satisfacer los reclamos del pueblo por seguridad, vivienda, empleo y servicios, ¿Qué pasará ahora con el barril a 80, 70 o 60 dólares? ¿Es posible enfrentar la conflictividad que viene con un partido de gobierno postrado ante el presidente de la república, inútil para señalarle sus errores; con una oposición política de salón, que aparece en los barrios cada cuatro años, y con una organización comunitaria gobiernera, más pendiente de agradar al burócrata que dispensa recursos que de expresar de verdad al pueblo ? Lo que viene es joropo. El que no sepa bailarlo, que aprenda.
Esteban de Jesús era trabajador del almacén de una empresa privada. Ese ingreso estable le permitió construir una casita en el barrio, llevar allí a su pareja y procrear cinco hijos. Un día, Esteban empezó a trabajar con un compadre los fines de semana en un “remate de caballos” ubicado en otro barrio. Diciéndole a su mujer que era peligroso regresar de noche con dinero en efectivo, fue haciéndose costumbre que Esteban saliera de su casa los viernes en la mañana y no regresara hasta el lunes siguiente. En el otro barrio Esteban terminó también teniendo una mujer que le parió dos muchachitos. Además tenía un carrito, un Dodge Dart de finales de los 70, con el que “pirateaba” por las noches, haciendo de taxista. En esas lides nocturnas conoció a una muchacha, a la que a veces invitaba a bailar y a tomar cerveza, y a quien llamaba “mi novia”.
Un día, la empresa en que Esteban trabajaba cerró. La compañía venía con problemas, porque el gobierno la acosaba con muchas restricciones, y habían surgido además dos “sindicatos bolivarianos” que competían entre ellos parando la planta a cada rato. El colmo fue cuando el hampa secuestró al hijo del dueño, que salvo la vida pagando un fuerte rescate, pero la familia decidió abandonar al país. Casi al mismo tiempo, la policía le cerró a Esteban y a su compadre el remate de caballos, al parecer porque los dueños de otro “remate” cercano no querían “competencia” y estaban “mejor conectados” con la autoridad, porque eran “del proceso”.
¿Ustedes creen que Esteban de Jesús dijo: “Como se redujeron mis ingresos, tengo que disciplinar mis gastos, así que se acabaron las cervecitas y el juego y hasta el asunto ese de la noviecita, porque tengo que responder por mis siete muchachos?”. Lamentablemente, no fue así. Como saben los analistas de indicadores sociales, cada vez que sube el índice de desempleo eso lleva aparejado la destrucción masiva de hogares inestables, lo que a su vez origina que nuevos contingentes de mujeres solas, convertidas en padre y madre, caigan en las garras de la informalidad económica o de algo peor, mientras nuevas camadas de niños y niñas van a dar a las calles. Esteban de Jesús se desentendió de las dos familias, se quedó con la “novia” y por allí anda, pirateando en la noche en su carro viejo y manejando durante el día el de otro señor. Cambió el celular, para evitar que sus antiguas compañeras le reclamen apoyo para los hijos. Y si alguna se le aparece en la “línea” pirata (ahora se llama “Empresa de producción social Taxis Che Guevara”) pues la amenaza y la corre.
Ahora se trata del país, y de otro “Esteban de Jesús”. Empecemos por el principio: Venezuela produce DIARIAMENTE unos 2 millones setecientos mil barriles de petróleo, de acuerdo a cifras de la OPEP y de la Organización Internacional de Energía. Cada barril llegó a costar hasta hace unos días por encima de cien dólares. En los casi diez años que el Presidente Chávez tiene en el poder han entrado más de 700 mil millones de dólares al Fisco Nacional. Eso es más que lo que le ha entrado a todos los gobiernos venezolanos, desde Guacaipuro hasta Caldera II.
Teniendo ese dineral, en nuestro país los cortes en el suministro de agua potable y los apagones en el servicio de energía eléctrica son cosa de todos los días. Estando el gobierno repleto de dinero, sin embargo en nuestro país los policías patrullan con los chalecos anti-balas vencidos, y tienen que pagar de su propio bolsillo el costo de uniformes, municiones y hasta los repuestos de las patrullas y motocicletas. Disponiendo de una auténtica fortuna, sin embargo en Venezuela la vialidad en los barrios esta tan destrozada que salir del barrio hacia el centro de la ciudad implica un “viaje” de horas. Siendo el nuestro un país que nada en dinero, y con un gobierno que generosamente lo regala en Bolivia, Cuba, Nicaragua, Ecuador, entre otros países, sin embargo aquí nuestra gente muere de mengua haciendo cola frente a hospitales colapsados o ante módulos de “Barrio Adentro” abandonados. Teniendo el gobierno ese realero, sin embargo todo el pueblo, y en particular el pueblo chavista, ha tenido que crucificarse literalmente frente a FONDUR y frente al CONAVI porque en nuestro país para los pobres vivienda, sencillamente, ¡No hay!
Si esa es la situación hasta el presente, los habitantes de los barrios tenemos derecho a preguntarnos: ¿Qué pasará ahora, cuando como consecuencia de la crisis financiera internacional el precio del petróleo se encuentra ya cerca de los 70 dólares, y con tendencia a seguir bajando? Si cuando el barril de petróleo estaba a cien dólares el gobierno decía que no había plata para pagarle a los jubilados, ni a los maestros, ni a los médicos, ni a los policías, ni había con que meterle mano de verdad a los barrios… ¿Qué pasará ahora, con el barril del petróleo a 80, 70 o 60 dólares?
¿Si imaginan ustedes a este otro Esteban de Jesús diciendo: “Bueno, se acabó la viajadera, y la regaladora de real a otros países, y la compra de armas. Se acabó el ejército de guardaespaldas para los chivos, se acabó eso de que cualquier funcionario lo primero que hace es mudarse para una quintota y comprarse una camionetota blindada. Se acabaron las rumbas por cualquier tontería en los ministerios con güisqui 18 años, y la gastadera de real del Estado en la campaña electoral del partido. Cómo bajaron los precios del petróleo, ahora la platal hay que destinarla de verdad a las escuelas de los barrios, a los hospitales, ambulatorios y dispensarios. No podemos seguir regalando dinero, ni fuera ni dentro del país, porque el real viene y va. Tenemos que invertirlo en apoyar a nuestra gente para que salga de abajo mediante el trabajo y el estudio, y para eso hay que fortalecer la escuela pública y apoyar a los emprendedores, a los empresarios, pequeños, medianos y grandes, para que creen empleo de calidad”?
Es difícil imaginarlo diciendo eso, y mucho menos haciéndolo. Por eso, ahora más que nunca, el derecho del pueblo venezolano a una vida digna, como lo dice nuestra Constitución, dependerá de nuestra capacidad de lucha, de nuestra organización autónoma, de estar unidos como pueblo para movilizarnos y defender nuestro derecho a una vida sin hampa, con trabajo, con esperanza, con alegría.
La lucha social e incluso la lucha política tomara nuevas formas y caminos. Lo que viene es joropo. Quien no lo sepa bailar, que aprenda.


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