jueves 27 de noviembre de 2008

23-N: ALEGRIA, PREOCUPACION Y ESPERANZA




¿Será capaz la oposición convencional de asumir el ejemplo de Carlos Ocariz? ¿Será capaz el chavismo burocrático de asumir el ejemplo de Henry Falcón? Si las cúpulas son incapaces de entender que ése y no otro es el camino de la paz, los ciudadanos los obligaremos a que entiendan. Si hay presión ciudadana, no es imposible que un político se renueve, se “reinvente”. La mejor prueba de ello es el ejemplo victorioso de Antonio Ledezma.
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Una semana antes de las elecciones (“Votemos teniendo claro que…”, http://radardelosbarrios.blogspot.com y www.noticierodigital.com) anunciamos que la oposición sacaría entre cinco y seis gobernaciones, que ganaría las alcaldías de las principales ciudades y que tanto el gobierno como la oposición cantarían victoria, aunque para hacerlo retorcerían un poco la verdad. Así que no gastaremos tiempo haciendo el “análisis” de los resultados. Ya lo hicimos. Preferimos ahora mirar hacia el futuro. Y esa mirada nos da motivos para alegría, preocupación y esperanza.

Alegría porque el pueblo venezolano demostró su condición y vocación democrática. De nada valieron las provocaciones y los exabruptos. El pueblo volvió a demostrar que tiene coraje cívico de sobra, y que –a diferencia de ciertos “dirigentes” de ambos extremos- es demócrata no por conveniencia, sino por convicción.

Preocupación porque a pesar de que muchos creen que el proceso político venezolano es “muy intenso”, en realidad los resultados electorales revelan que esta SOCIALMENTE ESTANCADO. Hoy como ayer la oposición gana en los estados más poblados y de mayor actividad económica, y obtiene sus victorias más amplias donde es mayoritaria la clase media. Hoy como ayer el oficialismo obtiene sus victorias en las ciudades medianas y pequeñas, en la ruralidad extraurbana y en parte importante de los sectores populares de las grandes ciudades. La composición social del “40 y pico por ciento” opositor y del “cincuenta y pico por ciento” oficialista sigue siendo la misma. Eso es preocupante -y podría llegar a ser grave y peligroso- porque si la política no resuelve el estancamiento puede resurgir en extremos afiebrados de uno y otro signo la tentación de “resolverlo” por medios distintos...

Y tengo esperanza porque ahora existen, gracias a Dios y al 23-N, ejemplos concretos de que sí es posible para la oposición convocar con éxito a los sectores populares, y de que sí es posible para el oficialismo convocar con éxito a las capas medias: En Petare Carlos Ocariz logra la victoria gracias a una sólida votación en los sectores populares del Municipio Sucre. ¿Cómo lo hizo? Metiéndose de lleno durante más de diez años en los barrios petareños, con un discurso inclusivo y respetuoso. En Lara Henry Falcón logra el milagro inverso: Gana con 75 % de los votos, es decir, por él votan todos los pobres y un inmenso sector de la clase media. ¿Cómo lo consigue? Con una obra de gobierno defendible, y una tesis política cuyo nombre lo dice todo: “Inclusión sin exclusión”. El chavista Henry Falcón tiene éxito allí donde Hugo Chávez tiene 10 años fracasando: en convencer a la clase media de la viabilidad de un proyecto político que promueve el cambio social. Por su parte, el opositor Carlos Ocaríz tiene éxito allí donde la oposición convencional tiene una década patinando: en la incorporación de los sectores populares para conformar una nueva mayoría que promueve cambios necesarios en democracia y libertad

Ya existen, pues, no sólo en el discurso académico sino en la cruda realidad electoral ejemplos concretos de como si es posible superar el estancamiento utilizando los instrumentos, recursos y mecanismos de la política, es decir, de la paz. Ahora las preguntas son las siguientes: ¿Será capaz el chavismo burocrático de imitar a Henry Falcón, de superar la agresividad en el discurso y la ineficiencia y corrupción en la gestión, para poder aspirar así al respaldo de nuevos sectores sociales? ¿Será capaz la oposición convencional de imitar a Carlos Ocariz, superando esa funesta mezcla de radicalismo en el verbo y flojera en la acción, para poder aspirar así al apoyo de los actores sociales que hasta ahora le han sido esquivos?

Las preguntas quedan abiertas, pero una cosa si es segura: Para que la clase política tenga una conducta distinta y mejor, los ciudadanos tenemos que demandarlo en forma activa y enérgica. Creemos en la capacidad del pueblo venezolano para estimular liderazgos nutritivos cuando aparecen y para aplicar el voto castigo cuando hace falta, pues de todo eso hubo –y bastante- este 23-N.

Por eso tenemos esperanza.

2 comentarios:

carlos dijo...

Buenas tardes amigo Torrealba.

Solo espero que, ahora que tenemos nuevas autoridades en Sucre, Carabobo y Miranda, usted continue haciendo sus programas con la misma sagacidad y critica con la que venia trabajando, no se vaya usted a hacer el loco ahora y coger para otras tierras donde hay gobiernos chavistas y olvidarse de los barrios de esas zonas, a cuenta de que las autoridades son "amigas".

Muchas gracias

ALEXIS MARRERO dijo...

Únete a la campaña de solidaridad con Globovison
te invito a que te unas a esta nueva cruzada por la libertad de expresión
http://alexismarrero.blogspot.com/2008/11/nete-la-campaa-de-solidaridad-con.html