“Nos enfrentamos a un proyecto político que procura el control total de la sociedad eliminando la soberanía popular. En efecto, sólo puede ser 'soberano' quien es autónomo. Al atacar, reducir, 'domesticar' y eventualmente acabar con la empresa privada, este proyecto político persigue convertir a la población ya no en 'clientela' política, como en el pasado, sino en rehén económico del petro-estado…”
¿Qué tendría usted que hacer si fuera empresario y sus trabajadores vivieran en Taquijistán (o Guinea Bissau, o en Letonia, o en Tonga, o en “en el país de al lado”…? No es una pregunta retórica. La globalización ha convertido esta posibilidad en realidad cotidiana. Por eso, ¿Cómo construir una relación laboral sana y productiva entre trabajadores y gerentes que literalmente provienen de mundos distintos? ¿Es posible lograr eso apelando simplemente al jerárquico principio de autoridad?
La respuesta que da la experiencia es NO. Pretender utilizar la simple imposición de reglas de juego para resolver la diferencias culturales, de expectativas, de visiones de mundo, que son consecuencia lógica y natural de la diversidad de orígenes, generalmente conduce no a más productividad, sino a más conflictividad. Es por eso que las más exitosas empresas multinacionales han desarrollado mecanismos y dinámicas relacionales para que sus “culturas corporativas” CONOZCAN, COMPRENDAN, RESPETEN E INCLUSO INCORPOREN elementos destacados del entorno sociocultural del que provienen los trabajadores que laboran en sus plantas, emplazadas en diversos lugares del mundo.
ESE PAIS LLAMADO BARRIO…
Pero… ¿Qué ocurre cuando los trabajadores provienen no de un exótico y distante lugar, sino de “el país de al lado”? ¿Qué ocurre además cuando ese “país de al lado” no es Colombia o Brasil, sino este inmenso país que esta al lado de la urbanización en que usted vive, al lado de la autopista por la que usted transita, al lado del centro comercial en el que usted hace sus compras o se divierte? En síntesis: ¿Qué ocurre cuando “el país de al lado” es el país de los barrios?
Cuando eso pasa, desaparece el encanto de lo “exótico”. El abordaje de lo “distinto” no se hace ya desde la perspectiva semi-antropológica con que se suele ver un reportaje de National Geographic o de Discovery Channel. En vez de eso empiezan a funcionar en la valoración de “lo distinto” los juicios previos, es decir, LOS PREJUICIOS, en lugar de una perspectiva que nos permita CONOCER, COMPRENDER, RESPETAR E INCORPORAR las claves fundamentales que caracterizan y hacen posibles (o imposibles…) las relaciones interpersonales, afectivas, laborales, políticas y sociales con las personas que vienen de este “país de los barrios” y que trabajan en las empresas en que ustedes se desempeñan como gerentes, directivos o propietarios.
TRABAJADORES EN LA EMPRESA, LIDERES EN LA COMUNIDAD54 % de los venezolanos viven en barrios, y aproximadamente 16 % viven en las llamadas “urbanizaciones populares”. Siete de cada diez venezolanos residen en zonas económicamente deprimidas y socialmente segregadas. ¿Y cómo se vive en estas zonas? Pues, generalmente, no en la miseria. La indigencia es apenas la punta del gigantesco iceberg que es la pobreza. La pobreza extrema es apenas el 7 % del multiforme y complejo mundo de la pobreza. La inmensa mayoría de quienes residen en las zonas populares viven la pobreza desde matices cotidianos distintos al desamparo absoluto.
En realidad, la pobreza venezolana es una petro-pobreza, que se define no sólo a partir del infraconsumo sino desde la pertenencia a entornos personales, familiares y comunitarios que no solo son “pobres” sino que además son empobrecedores.
Un porcentaje muy importante de los ciudadanos que viven en estos espacios segregados intentan resolver el tema de la sobrevivencia económica en las precarias redes de la informalidad. Pero también están en nuestros barrios numerosos ciudadanos que logran el sustento de sus hogares desempeñando una plaza laboral en la empresa privada. Y es un hecho: el ciudadano que vive en el barrio y trabaja en una empresa privada es visto por sus vecinos como un afortunado, como alguien que ha logrado una plataforma de seguridad para si mismo y para su familia, no como “un explotado por el capitalismo”…
EMPRESAS CERRADAS Y PUEBLO REHÉN
Hoy la empresa privada venezolana esta siendo objeto de una embestida brutal por parte de los burócratas del Gobierno. Por eso es muy importante que se entienda y se asuma desde la perspectiva de las empresas que la vitalidad y calidad de ese nexo empresa-trabajador es fundamental. Día a día resulta más evidente que nos enfrentamos a un proyecto político que procura el control total de la sociedad eliminando la soberanía popular. En efecto, sólo puede ser “soberano” quien es autónomo. Al atacar, reducir, “domesticar” y eventualmente acabar con la empresa privada, este proyecto político persigue convertir a la población ya no en “clientela política”, como en el pasado, sino en rehén económico del petro-estado. En circunstancias como estas, la empresa no puede mantener un enfoque rutinario ni de sus relaciones laborales ni de sus relaciones con la comunidad.
Tanto las políticas de recursos humanos como los programas de responsabilidad social necesitan urgentemente ser revisados, pues son instrumentos que deben ser usados por las empresas en defensa propia. El objetivo de las políticas de recursos humanos no puede ser ya evitar la conflictividad, sino promover que los trabajadores puedan ejercerse en su entorno socio-comunitario como defensores entusiastas de los valores de la democracia, que son los de la libre empresa. El objetivo de los programas de responsabilidad social no puede ser ya el posicionamiento de la empresa como ciudadano corporativo responsable, sino la construcción de alianzas en las comunidades con los emprendedores populares, valiosos líderes que personifican en sus barrios la defensa de la libre iniciativa y la propiedad privada.
TRABAJO, DEMOCRACIA Y LIBERTAD
Los burócratas que llevan diez años de festín y derroche, y que ahora vienen a pedirle al pueblo la austeridad que ellos nunca han mostrado, quieren acabar con la empresa privada venezolana. Quieren que los venezolanos no tengamos más alternativa de vida que depender de lo que el Estado quiera. Es preciso entonces defender las libertades democráticas del pueblo: la libertad de trabajo, la libertad de escoger que alimentos comemos y que ropa vestimos, la libertad de decidir donde y a quien compramos esos productos, la libertad de vivir en un país donde el Estado existe para servir a las personas y no al revés.
Esa lucha hay que darla, y es perfectamente posible ganarla. Pero hay que hacerlo desde el pueblo y con el pueblo. Empresarios, trabajadores y comunidades, luchando juntos por esa gran empresa que se llama Venezuela.


3 comentarios:
Sabes que pienso yo?, que todo esto no es culpa de unos cuantos que quieren hacer la diferencia a la fuerza, sino de pocos que manejan el sistema economico mundial, asi pues bien sabemos que es un sistema que solo trae precariedad,deudas, hambre, miseria, pues de ella se sustenta, pues si la finalidad del sistema economico es crear prosperidad... que nos digan entonces porque cada vez hay mas hambre?, esto quiere decir de manera clara que no funciona, ni funcionara nunca!!! abolir el sistema economico y la politica, seria la mejor solucion para el ser humano, no trabajar por dinero seria mucho mas gratificante, es dificil imaginarlo cuando solo conocemos este sistema, pero te imaginas como seria? yo si... Besos
Candelita:
Mucho respeto por tu comentario. Tendriamos que acotarte que existió también otro sistema, llamado "socialismo", que se vino abajo sin disparar un tiro (gracias a Dios), sin lanzar ninguna de sus numerosas bombas atómicas. Se derrumbó por el hambre de los pueblos que lo sufrian, por la incapacidad de las burocracias que los gestionaban. Y esa incapacidad no era "casual": En esas sociedades, en esos regímenes, el objetivo de la maquinaria estatal (la única con existencia legal) no era responder a las necesidades de la gente, sino a las ordenes del "Jefe" o a las directrices del "Partido".
Asi que, más que despotricar contra "el sistema económico", puede ser más útil proponer alternativas. Nosotros creemos en una Venezuela con economia productiva, con justicia social, con una democracia decente y eficaz en el marco de una sociedad abierta y plural.
Y por cierto: No estamos de acuerdo con "abolir la política". Para resolver los problemas entre los grandes grupos humanos existen dos tipos de herramientas: las de la política y las de la guerra. Nosotros seguimos prefiriendo las de la política, aunque algunos insistan en vendernos el lenguaje, la conducta y los modismos de la guerra. Saludos
Estimado lector me llamo Carlos Caripe y en estos momentos estoy en peligro de –nuevamente- dejar la universidad por falta de respaldo económico y mi consecuente incumplimiento de pago en la universidad (UCAB).
Desde hace ya 5 meses estudio Derecho y por múltiples razones –que no vienen al caso- estoy –como cosa rara- desempleado, NECESITO TU AYUDA…ora por mi…envíame algun contacto que me pueda ayudar , dame la dirección de alguien que me pueda ayudar, colabora…QUIERO SEGUIR ESTUDIANDO PARA SERVIR A LOS EMPOBRECIDOS DE MI PAÍS…
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