sábado 10 de octubre de 2009

MUERTOS DE SED O AHOGADOS POR LA LLUVIA


En la gráfica Jacqeline Farías, jefa del gobierno de facto del llamado Distrito Capital, declara el pasado 16 de julio desde el barrio "El Onoto", de Caricuao. La señora Farías informó entonces que esa quebrada, "al igual que las demas quebradas peligrosas", ya estaba "saneada", y anunció que una obra adelantada por ese despacho para embaular ese curso de agua estaría lista "en 15 días". Lamentablemente, no fue así. El pasado 5 de octubre, casi tres meses después, la quebrada volvió a crecer. El torrente de agua se llevó al señor Antonio Zambrano. Fue declarado "desaparecido". Aún no lo han conseguido. La jefa del gobierno de facto sigue dando declaraciones...


El pasado lunes 5 de octubre, mientras en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela el equipo dirigido por la profesora Teolinda Bolívar hacía coincidir a catedráticos y dirigentes populares en la conmemoración del Día Mundial del Hábitat, en la autopista Francisco Fajardo, ya llegando al Distribuidor Metropolitano, en la salida hacia Guarenas, los vecinos del barrio 19 de Abril y otras comunidades de Petare Norte protagonizaban una gigantesca tranca para protestar por la falta de agua.

HACIENDO “POLITICA” CON LA SED DE LA GENTE…

Desde principios de año la sed acorrala a los vecinos de esos espacios comunitarios. Sus planteamientos han sido atendidos por los funcionarios de la Alcaldía de Sucre, pero la solución efectiva del problema esta en otras manos: Si Hidrocapital no envía suficiente agua y con la suficiente presión, el Instituto Municipal de Aguas de Sucre, IMAS, no puede distribuirla en forma eficiente en las barriadas petareñas, sobre todo en las partes altas. La monumental tranca hizo posible que el presidente de Hidrocapital diera por fin la cara ante la comunidad. Tras un inicial intento que fue calificado por el presidente del IMAS como “extorsión” (“yo garantizo el servicio si el municipio renuncia a esa competencia y me da el manejo del acueducto”) el burócrata de Hidrocapital se sincera y da su versión sobre el origen de la crisis: “No ha llovido. Los embalses están secos. Prepárense, porque lo que viene es racionamiento”. Según el gobierno, pues, el pueblo tendría que seguir aguantando sed, y “la culpa la tienen las nubes, porque no ha llovido”. De todas maneras, quedo una oferta al final de la protesta: el jueves 8 se reunirían de nuevo, autoridades y comunidad, para concretar soluciones.

EL PUEBLO SE AHOGA EN LA QUEBRADA, EL GOBIERNO EN LA INCOMPETENCIA…

Al día siguiente, martes 6, en el otro extremo de la ciudad, un drama se desarrolla en la parroquia Caricuao. Un súbito aguacero, breve pero intenso, hace colapsar el precario embaulado de la quebrada El Onoto. El torrente arrasa todo a su paso. Un padre y su hijo intentan salvar un vehículo de la furia de las aguas. La tromba se lleva a los tres, carro, padre y niño. El menor es rescatado de las aguas por los bomberos. Al padre todavía lo están buscando. Funcionarios del gobierno de facto del llamado Distrito Capital intentan decirle a la comunidad que “la culpa es de ustedes mismos, porque echan basura en el cauce de la quebrada”. Los vecinos casi se los comen vivos: según ellos, la realidad es que el colapso de la quebrada se produce porque una empresa contratada por el Estado inició la construcción del embaucamiento y no lo concluyó. Iracundos, cierran en protesta los accesos de Caricuao, empeorando aun más el tráfico que ya la lluvia había convertido en caos. Ante la furia de los vecinos, los burócratas se muestran más conciliadores: “Bueno, en realidad nadie tiene la culpa, esto hubiera pasado de todas maneras, la naturaleza es así, este palo de agua fue muy grande…”. Nuevamente las nubes son las culpables, esta vez por “llover demasiado”. Una vez más, los burócratas se van con una promesa: “Vamos a hacer una reunión con la toda la comunidad, para reevaluar el tema de los trabajos…”.

DEL “CAMBIO CLIMATICO” AL CAMBIO POLÍTICO

En ambos casos, la burocracia socarrona embarcó al Soberano: en Petare, el Presidente de Hidrocapital transformó la reunión del jueves 8 en un mitin político, al promover la presencia de activistas del PSUV que le hicieran barra. En Caricuao ni se presentaron, y la asamblea se dio sólo con los vecinos, sin representantes de los organismos del Estado.

Obviamente, la responsabilidad de estas situaciones de sed y riesgo no recae en “las nubes”, como de manera cínica pretende esta burocracia, tan pedante como ineficiente. El problema de fondo es otro: El asunto es que el fenómeno llamado “cambio climático” es una realidad, y se percibe a simple vista. Los períodos que antes eran de lluvia ahora parecen de sequía, y cuando debería ser verano caen de repente aguaceros aislados. En total, las lluvias han disminuido sensiblemente, y los embalses están muy por debajo del nivel deseable. ¡Pero el asunto es que esto se sabía, y el gobierno en vez de pasar estos diez años haciendo los trabajos y las inversiones para proteger a los venezolanos de esta previsible situación, los pasó regalando dinero a Cuba, Nicaragua, Bolivia, Argentina, Ecuador y a cuanto “aliado o amigo del proyecto” apareciera!

DERROTEMOS LA OSCURIDAD

Esta situación no sólo expone al pueblo venezolano a la sed, sino también a la oscuridad: Recordemos que un porcentaje sustancial de la electricidad que se consume en Venezuela es de origen hidroeléctrico, es decir, es generada por la fuerza del agua en represas como Guri. Estas represas también se están viendo afectadas por la sequía. La represa del Guri se construyó en 10 años. Una planta de generación termoeléctrica se puede construir en tres. Pero en la última década el gobierno no ha hecho ni lo uno ni lo otro. Y ni siquiera “todo lo contrario…”

¿Todo esto le parece muy complicado? Bueno, entonces véalo de la siguiente manera: La próxima vez que a su casa no le llegue al agua, pregúntese: ¿Por qué yo no tengo agua, si en mi país queda uno de los ríos más grandes del mundo, y casi en cualquier lugar en que se perfore un pozo se encuentra agua a relativamente poca profundidad? De la misma manera, la próxima vez que en su casa haya un apagón, pregúntese: ¿Por qué yo no tengo electricidad, si mi país tiene una de las reservas de energía más grandes del mundo? Hágase la pregunta, y encontrará la respuesta: Los venezolanos no tenemos agua ni luz porque, a pesar de vivir en un país maravilloso, tenemos un problema, pequeño pero molesto: tenemos un gobierno que es muy bueno en eso de ganar elecciones, pero muy malo en eso de gobernar.

Porque ésa si es la verdad: La culpa de lo que ocurre no esta en las nubes. Quien esta en las nubes es el gobierno. Vamos todos a “bajarlo de esa nube” para que se ponga a trabajar, en vez de seguir malgastando tiempo y dinero en campañas electorales adelantadas.