sábado 24 de octubre de 2009

"DUCHA" DE APAGONES, "HEDIONDEZ" A INEFICIENCIA


A principios del presente siglo, cuando recién se iniciaba el primero de todos los gobiernos que hasta ahora ha presidido Hugo Chávez, un equipo de arquitectos y urbanistas revolucionarios levantaron un conjunto de propuestas, criterios y consignas realmente interesantes: “Los barrios no son un problema”, decían, “los barrios son la solución que la gente fue capaz de construir, una expresión concreta de los poderes creadores del pueblo”.

Para esos profesionales revolucionarios construir “justicia social” en la ciudad no era llevarse a los pobres a sembrar tapiramos en el Eje Orinoco-Apure, ni recluirlos en ghettos extraurbanos (las mal llamadas “ciudades socialistas”) sino “homologar la calidad de vida de los habitantes de los barrios con la que disfrutan los habitantes de los espacios urbanos convencionales”.

Para ello planteaban la necesidad de construir las obras de vialidad interna que hicieran posible el acceso de los servicios públicos esenciales a todos los rincones del barrio, la construcción de la vialidad externa que conectara al barrio con los centros de empleo y de servicios en la ciudad formal, la realización de las obras de ingeniería necesarias (muros de contención, pantallas atirantadas, saneamiento y embaucamiento de quebradas, etc.) que convirtieran en manejable el riesgo geológico e hidráulico que presentan estos terrenos, la dotación de redes de aguas blancas y aguas servidas en óptimas condiciones, para evitar que fugas deterioren la estabilidad de los terrenos, y finalmente la sustitución de las viviendas en condición de riesgo por viviendas seguras y decentes, así como dotar a todos los demás habitantes de los barrios de materiales, recursos financieros y asesoría técnica para optimizar sus residencias. Todo este proceso, que estimaban debía realizarse con la participación protagónica de las comunidades contemplada en el artículo 184 de la Constitución, fue llamado “Proyectos de Habilitación Física de Barrios”.

Demás esta decir que ninguna de estas bellas ideas fue realizada. La líder del equipo de profesionales y técnicos revolucionarios que concibieron y desarrollaron estas ideas fue botada de su cargo, y se enteró de ello cuando leyó la Gaceta Oficial. Los valiosos equipos humanos fueron desmantelados. Todo el poder en el sector vivienda fue entregado a un militar ignorantón que hoy es procesado por presunta corrupción. La única comunidad que pudo llegar por lo menos hasta la mitad su proceso de habilitación de barrio fue Catuche, y para ello tuvo que demandar al Estado ante la Corte Primera de lo Contencioso Administrativo. Poco después de dictar sentencia a favor del pueblo y contra el Estado, este Tribunal (el segundo en importancia en el país, después del Tribunal Supremo de Justicia) fue asaltado por brigadas de la Disip y del Cicpc, y sus magistrados fueron destituidos ilegalmente.

Toda esta historia es el antecedente inmediato de los apagones, las sequías, la proliferación de basura, el agravado caos del tráfico y el imperio del sicariato que hoy vivimos todos los venezolanos.

En efecto, en lugar de “homologar”, es decir, ELEVAR la calidad de vida de los habitantes de los barrios con la calidad de vida que disfrutaban los habitantes de la ciudad formal, en estos diez años se ha producido lo contrario: se ha “homologado” , es decir, DETERIORADO, DISMINUIDO, la calidad de vida de los habitantes de la cuadrícula urbana de la ciudad hasta hacerla igual de terrible que la que experimentan los compatriotas de los barrios mas deprimidos y segregados.

¿Ejemplos? Sáquelos usted de su propia vida: En el pasado, los habitantes de los barrios mas alejados del centro urbano podían tener a veces tuberías en sus casas, pero no tenían agua en las tuberías. Hoy la sed agrede a todo el país. En el pasado, a los habitantes de los barrios se les dañaban con frecuencia los electrodomésticos, como consecuencia de fallas en el voltaje que a su vez eran producto de conexiones ilegales, técnicamente deficientes. Hoy los apagones y las caídas de voltaje generan daños en todos los hogares del país. En el pasado, la vialidad en los barrios estaba destrozada, mientras en la cuadrícula urbana avenidas y autopistas presentaban huecos y fallas de borde, pero al menos existían. Hoy todo el país es víctima de puentes que se caen, avenidas obstruidas y autopistas convertidas en campos de caza para el hampa que se desplaza sobre dos o cuatro ruedas. En el pasado, algunos barrios eran focos de inseguridad extrema. Hoy en toda la ciudad, en todo el país, hampa y sicariato son las dos caras de una misma medalla: la medalla de oro de la inseguridad, que sin discusión alguna se ha ganado la presente “administración”…

Que nadie se engañe: Esta “igualación por abajo” no tiene nada que ver con la búsqueda de justicia social. Muy por el contrario: la destrucción de la calidad de vida que habían logrado aquellos sectores del pueblo que, con estudio, esfuerzo y trabajo habían logrado convertirse en “clase media”, objetivamente lo que ha hecho es ampliar y profundizar la injusticia, y hacerla por cierto más difícil de resolver. En vez de avanzar en el camino de la habilitación de los barrios, Venezuela ha retrocedido. Los espacios urbanos se han “ranchificado”. La frontera marginal se ha ampliado, y nos ha tragado a todos.

¿Y el gobierno? Bueno, que podemos decir: Ahí vimos al Presidente, proponiéndonos que –frente al problema de la falta de agua- tomemos “duchas socialistas”, de sólo tres minutos de duración. “Yo hice la prueba, me bañe en tres minutos y no salí hediondo”, afirmó el mandatario. Ninguno de sus asesores le dijo al Presidente que en los barrios nadie se puede bañar tres minutos, ni minuto y medio, porque nunca hay agua. Ningún asesor le dijo lo que pasa en la Maternidad Concepción Palacios, o en el mismísimo Hospital Militar, donde tampoco nadie se puede dar el lujo de una ducha de un minuto, porque “agua no hay”. Su gobierno, señor Presidente, aunque se bañe tres minutos o tres horas, siempre queda “hediondo”: Hediondo a ineficiencia, hediondo a incumplimiento, hediondo a fracaso. Con tanto dinero, con tanto poder, con tanta gente como la que alguna vez tuvo, Presidente, y verlo a usted ahora haciendo chistes malos con la necesidad del pueblo, da dolor por el Soberano, y da pena ajena por usted.

Venezuela debe y puede ser un gran país, oloroso a éxito y no hediondo a fracaso. Pero hace falta cambiar de rumbo.

sábado 17 de octubre de 2009

ESTOS SON NUESTROS CANDIDATOS A LA ASAMBLEA NACIONAL


La sabiduría popular es clara cuando advierte, señala y denuncia que los problemas que el país experimenta hoy no son sólo responsabilidad del Presidente de la República. De hecho, hasta quienes simpatizan abiertamente con el proyecto político que lidera el Presidente Chávez lo dicen: “Mi Presidente quiere hacer cosas, quiere el bien para el pueblo, pero la gente que lo rodea le echa la partida pa’tras, esos tipos no sirven para nada, lo único que quieren es robar y robar mientras le chulean la popularidad a Chávez”.

Se puede estar o no de acuerdo con la totalidad de ese criterio. Se puede afirmar, y con toda razón, que si el Presidente esta “mal rodeado” es, con todo respeto, porque a él le da su realísima gana, pues ya tiene mandando la misma cantidad de tiempo que pasó el dictador Pérez Jiménez en el poder (¡diez largos años, que no son tres meses ni tres días!), y en todo ese tiempo el ha tenido los mismos incapaces en los mismos altos puestos. Ponen la torta, y los nombra. Vuelven a poner la torta, y los vuelve a nombrar. Sólo los cambia de cargos, y a veces incluso los deja en el mismo cargo pero le cambia el nombre al Ministerio.

Y si en algún sitio es evidente ese problema de las “malas juntas” presidenciales es en la muy honorable y muy lamentable Asamblea Nacional. El mismo Chávez lo ha reconocido cuando alguna vez, exasperado por la incompetencia, exclamó: “¿Para qué sirve la Asamblea Nacional?”. Porque vamos a estar claros: Si la Asamblea Nacional hiciera su trabajo, que según la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela consiste en redactar leyes y en ejercer supervisión y control sobre la gestión del Poder Ejecutivo, el Gobierno no hubiera cometido numerosos errores, o los habría advertido a tiempo para poder corregirlos.

Es por estas razones que los recientes rumores sobre un presunto adelantamiento de las elecciones para escoger a los nuevos integrantes de la Asamblea Nacional ha convertido en urgentísimo un tema que ya de por si era más que urgente: ¿Cómo podemos hacer los venezolanos para tener un poder legislativo que le sirva al país? ¿De qué manera escoger a diputadas y diputados que sean capaces de algo más que cobrar quince y último, y de levantar la mano cuando se lo ordenan? Estas preguntas tienen respuestas complejas. En el campo del oficialismo, por ejemplo, no se ve claro como escoger a candidatos mejores que los diputados actuales, porque ya se sabe: En el chavismo muchos escuchan, pocos opinan y es Chávez quien finalmente decide. Y hasta ahora, al Presidente se le ve muy cómodo en una conducta contradictoria: Escogiendo incapaces para luego quejarse de que lo son.

Queda entonces el campo no chavista, integrado por tres sectores: los partidos políticos de oposición (más o menos 12 % del electorado, según las encuestas); los opositores que no militan en ningún partido (más o menos 35 % del electorado) y los sectores que, desencantados del chavismo, empezaron absteniéndose electoralmente y hoy se movilizan social y laboralmente contra un gobierno que sienten que los traicionó. ¿De qué manera podría este diverso campo político ayudar al país a tener una Asamblea Nacional decente y útil? Para avanzar en esa respuesta, pasamos a definir nuestros “candidatos iniciales” a la Asamblea Nacional.

Nuestro primer candidato es el señor Sentido Común, necesario para que amplios sectores de la oposición no partidista reconozcan y asuman que los partidos políticos son actores indispensables en el proceso de lucha por la democracia, y que simplemente no existe democracia sin partidos; Nuestro segunda candidata es la señora Comprensión de la Realidad, indispensable para que los partidos políticos reconozcan que (con todo lo importantes que son como instituciones claves de la democracia) su misión es expresar al país, no substituirlo, y que en consecuencia actúen como lo que son: una franja importante, respetable y minoritaria del conjunto de fuerzas sociales y políticas que pueden generar el cambio que el país necesita; Nuestros tercer y cuarto candidatos son los morochos Tolerancia y Amplitud, fundamentales para incorporar no solo como “apoyantes” sino también como candidatos a ciudadanos que sean legítimos representantes del desencanto chavista, para que la propuesta electoral del bloque no chavista sea una oferta nacional, y no meramente “opositora”.

Lo demás es carpintería: ¿Primarias? Tendrán que hacerse en los circuitos “salidores” en los que no existan acuerdos obvios sobre liderazgos consolidados y consensuales. Lo contrario sería intentar aplicar en esos espacios “aplanadoras”, “vivezas” o “acuerdos excluyentes” que dinamitarían la unidad y, ya se sabe: Sin unidad no hay vida. ¿Tarjeta única, o tarjetas de partidos? Esa es más fácil todavía: Si hay partidos que quieran conservar su tarjeta, pues que lo hagan. Para todos los demás ciudadanos, basta con que los partidos que están de acuerdo con una tarjeta alternativa que diga “Venezuela” o algo así se pongan de acuerdo y creen esa tarjeta, y que sean los electores los que decidan si van a votar por la tarjeta de AD, Copei, Primero Justicia o Un Nuevo Tiempo o si lo harán por una tarjeta que diga “Venezuela”, o “Unidad”, o la palabra que exprese ese propósito.

Lo interesante del tiempo que viene es que todos vamos a averiguar de qué estamos hechos: los venezolanos de a pie tendremos la ocasión de demostrar si somos ciudadanos de verdad, capaces de hacer valer nuestras opiniones, o si sólo somos habitantes del sofá, poltrona o taburete desde el que vemos la vida por TV. Los dirigentes tendrán la oportunidad de demostrar si son políticos de verdad, es decir, estadistas, o si son sólo operadores de circunstancias, o productos fortuitos de esas mismas circunstancias.

El lugar es éste, y el momento es ahora. Actuemos.

sábado 10 de octubre de 2009

MUERTOS DE SED O AHOGADOS POR LA LLUVIA


En la gráfica Jacqeline Farías, jefa del gobierno de facto del llamado Distrito Capital, declara el pasado 16 de julio desde el barrio "El Onoto", de Caricuao. La señora Farías informó entonces que esa quebrada, "al igual que las demas quebradas peligrosas", ya estaba "saneada", y anunció que una obra adelantada por ese despacho para embaular ese curso de agua estaría lista "en 15 días". Lamentablemente, no fue así. El pasado 5 de octubre, casi tres meses después, la quebrada volvió a crecer. El torrente de agua se llevó al señor Antonio Zambrano. Fue declarado "desaparecido". Aún no lo han conseguido. La jefa del gobierno de facto sigue dando declaraciones...


El pasado lunes 5 de octubre, mientras en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela el equipo dirigido por la profesora Teolinda Bolívar hacía coincidir a catedráticos y dirigentes populares en la conmemoración del Día Mundial del Hábitat, en la autopista Francisco Fajardo, ya llegando al Distribuidor Metropolitano, en la salida hacia Guarenas, los vecinos del barrio 19 de Abril y otras comunidades de Petare Norte protagonizaban una gigantesca tranca para protestar por la falta de agua.

HACIENDO “POLITICA” CON LA SED DE LA GENTE…

Desde principios de año la sed acorrala a los vecinos de esos espacios comunitarios. Sus planteamientos han sido atendidos por los funcionarios de la Alcaldía de Sucre, pero la solución efectiva del problema esta en otras manos: Si Hidrocapital no envía suficiente agua y con la suficiente presión, el Instituto Municipal de Aguas de Sucre, IMAS, no puede distribuirla en forma eficiente en las barriadas petareñas, sobre todo en las partes altas. La monumental tranca hizo posible que el presidente de Hidrocapital diera por fin la cara ante la comunidad. Tras un inicial intento que fue calificado por el presidente del IMAS como “extorsión” (“yo garantizo el servicio si el municipio renuncia a esa competencia y me da el manejo del acueducto”) el burócrata de Hidrocapital se sincera y da su versión sobre el origen de la crisis: “No ha llovido. Los embalses están secos. Prepárense, porque lo que viene es racionamiento”. Según el gobierno, pues, el pueblo tendría que seguir aguantando sed, y “la culpa la tienen las nubes, porque no ha llovido”. De todas maneras, quedo una oferta al final de la protesta: el jueves 8 se reunirían de nuevo, autoridades y comunidad, para concretar soluciones.

EL PUEBLO SE AHOGA EN LA QUEBRADA, EL GOBIERNO EN LA INCOMPETENCIA…

Al día siguiente, martes 6, en el otro extremo de la ciudad, un drama se desarrolla en la parroquia Caricuao. Un súbito aguacero, breve pero intenso, hace colapsar el precario embaulado de la quebrada El Onoto. El torrente arrasa todo a su paso. Un padre y su hijo intentan salvar un vehículo de la furia de las aguas. La tromba se lleva a los tres, carro, padre y niño. El menor es rescatado de las aguas por los bomberos. Al padre todavía lo están buscando. Funcionarios del gobierno de facto del llamado Distrito Capital intentan decirle a la comunidad que “la culpa es de ustedes mismos, porque echan basura en el cauce de la quebrada”. Los vecinos casi se los comen vivos: según ellos, la realidad es que el colapso de la quebrada se produce porque una empresa contratada por el Estado inició la construcción del embaucamiento y no lo concluyó. Iracundos, cierran en protesta los accesos de Caricuao, empeorando aun más el tráfico que ya la lluvia había convertido en caos. Ante la furia de los vecinos, los burócratas se muestran más conciliadores: “Bueno, en realidad nadie tiene la culpa, esto hubiera pasado de todas maneras, la naturaleza es así, este palo de agua fue muy grande…”. Nuevamente las nubes son las culpables, esta vez por “llover demasiado”. Una vez más, los burócratas se van con una promesa: “Vamos a hacer una reunión con la toda la comunidad, para reevaluar el tema de los trabajos…”.

DEL “CAMBIO CLIMATICO” AL CAMBIO POLÍTICO

En ambos casos, la burocracia socarrona embarcó al Soberano: en Petare, el Presidente de Hidrocapital transformó la reunión del jueves 8 en un mitin político, al promover la presencia de activistas del PSUV que le hicieran barra. En Caricuao ni se presentaron, y la asamblea se dio sólo con los vecinos, sin representantes de los organismos del Estado.

Obviamente, la responsabilidad de estas situaciones de sed y riesgo no recae en “las nubes”, como de manera cínica pretende esta burocracia, tan pedante como ineficiente. El problema de fondo es otro: El asunto es que el fenómeno llamado “cambio climático” es una realidad, y se percibe a simple vista. Los períodos que antes eran de lluvia ahora parecen de sequía, y cuando debería ser verano caen de repente aguaceros aislados. En total, las lluvias han disminuido sensiblemente, y los embalses están muy por debajo del nivel deseable. ¡Pero el asunto es que esto se sabía, y el gobierno en vez de pasar estos diez años haciendo los trabajos y las inversiones para proteger a los venezolanos de esta previsible situación, los pasó regalando dinero a Cuba, Nicaragua, Bolivia, Argentina, Ecuador y a cuanto “aliado o amigo del proyecto” apareciera!

DERROTEMOS LA OSCURIDAD

Esta situación no sólo expone al pueblo venezolano a la sed, sino también a la oscuridad: Recordemos que un porcentaje sustancial de la electricidad que se consume en Venezuela es de origen hidroeléctrico, es decir, es generada por la fuerza del agua en represas como Guri. Estas represas también se están viendo afectadas por la sequía. La represa del Guri se construyó en 10 años. Una planta de generación termoeléctrica se puede construir en tres. Pero en la última década el gobierno no ha hecho ni lo uno ni lo otro. Y ni siquiera “todo lo contrario…”

¿Todo esto le parece muy complicado? Bueno, entonces véalo de la siguiente manera: La próxima vez que a su casa no le llegue al agua, pregúntese: ¿Por qué yo no tengo agua, si en mi país queda uno de los ríos más grandes del mundo, y casi en cualquier lugar en que se perfore un pozo se encuentra agua a relativamente poca profundidad? De la misma manera, la próxima vez que en su casa haya un apagón, pregúntese: ¿Por qué yo no tengo electricidad, si mi país tiene una de las reservas de energía más grandes del mundo? Hágase la pregunta, y encontrará la respuesta: Los venezolanos no tenemos agua ni luz porque, a pesar de vivir en un país maravilloso, tenemos un problema, pequeño pero molesto: tenemos un gobierno que es muy bueno en eso de ganar elecciones, pero muy malo en eso de gobernar.

Porque ésa si es la verdad: La culpa de lo que ocurre no esta en las nubes. Quien esta en las nubes es el gobierno. Vamos todos a “bajarlo de esa nube” para que se ponga a trabajar, en vez de seguir malgastando tiempo y dinero en campañas electorales adelantadas.

sábado 3 de octubre de 2009

NUEVA MAYORIA Y VIEJA OPOSICIÓN

Mientras estudiantes, obreros siderúrgicos, trabajadores petroleros y dirigentes populares de todo el país demuestran niveles crecientes de madurez y eficacia en el combate a la burocracia corrupta y reaccionaria que desgobierna la Nación, los venezolanos seguimos esperando que las direcciones partidistas demuestren estar a la altura de la gravedad de los tiempos que corren.

José Bodas, nuevo Secretario General de la Federación Unica de Trabajadores Petroleros de Venezuela: El obstáculo fundamental para que los sindicaleros al servicio de Ramírez negocien el contrato colectivo a espaldas de los trabajadores.


En efecto: Después que el gobierno las pospuso en ocho oportunidades se realizaron por fin las elecciones para escoger la directiva de la Federación Única de Trabajadores Petroleros de Venezuela, FUTPV. A los trabajadores petroleros les aplicaron la “técnica del salami”, ya utilizada por el oficialismo en los tiempos en que Jorgito Rodríguez era presidente del Consejo Nacional Electoral. Esta consiste en no hacer las elecciones mientras las fuerzas distintas a las nuevas cúpulas podridas sean mayoría, retrasándolas para dar chance al uso del chantaje, la amenaza, el halago y hasta el soborno para crear un marco electoral distinto. Al lograr eso, en efecto se permiten las elecciones, con el esperable “triunfo” gobiernero. En los años 2003 y 2004 el gobierno retrasó la realización del referendo revocatorio hasta que gracias a la creación de las Misiones y al infame uso de la Lista de Tascón, entre otras manifestaciones de ventajismo, pudo el oficialismo colocarse en condición ganadora. Igualmente, en las elecciones sindicales petroleras del 2009 los comicios fueron detenidos hasta que los millones de bolívares usados por la patronal y sus agentes para tentar a unos y quebrar a otros logró el efecto deseado. Los trabajadores petroleros que hasta hace poco fueron chavistas saben ahora, en carne propia, que las denuncias sobre fraude continuado, trampa estructural y ventajismo grosero no son “mentiras escuálidas”, sino las principales estrategias de la burocracia corrupta para alcanzar y mantener su hegemonía.

Pero hasta allí llegan las similitudes. Después del referendo revocatorio de 2004 la oposición gritó “fraude” y a renglón seguido, en patética manifestación de supuesta “protesta”, se suicidó: La abstención en las elecciones regionales y municipales de noviembre del 2004 y el retiro de los partidos de oposición en las elecciones parlamentarias del año 2005 dejó el campo libre al proyecto autoritario, con las gravísimas consecuencias que Venezuela esta pagando hoy. Los petroleros, en cambio, no cometieron torpezas semejantes: En la misma noche de las elecciones la gente de la Plancha 1 denunció el ventajismo, reconoció los resultados y empezó a trabajar para, desde la secretaria general de la FUTPV y demás posiciones conquistadas, garantizar que la discusión del Contrato Colectivo petrolero sea una jornada de cara a los trabajadores, en la que los agentes del patrón paguen caro esa condición. Eso es MADUREZ.


Los 12 muchachos de oriente, estudiantes de la UDO, que iniciaron la huelga de hambre "sin pedir perdón" y que luego la levantaron "sin pedir permiso", como debe ser...



Lo mismo puede decirse de lo ocurrido con la huelga de hambre de los estudiantes. Después de impactar nacional e internacionalmente a la opinión pública, después de lograr la libertad de Julio César Rivas, después de lograr que el mundo sepa que el gobierno venezolano tiene presos políticos sometidos a infames condiciones de reclusión, después de poner en evidencia las contradicciones de un régimen que chilla porque la OEA vele por los derechos humanos en Honduras pero se niega a que la misma organización venga a Venezuela a hacer lo mismo, después de todo eso, los muchachos levantaron su huelga de hambre. En orden. Cantando victoria. No arrinconados por el gobierno o deteriorados por el desgaste. Eso es sentido común.

Trabajadores de Ferrominera protestando el encarcelamiento de Rubén Gonzalez, sec. general de su Sindicato y militante del PSUV que cometió el "crimen" de defender a los trabajadores en vez de alcahuetear al gobierno.



Madurez, amplitud y valentía son también términos aplicables a la muy dura lucha que los trabajadores de las empresas básicas de Guayana, tanto chavistas como opositores e independientes, vienen dando contra las oleadas de funcionarios incapaces que el gobierno central ha designado con el aparente propósito de acabar con esas empresas.

Mientras todo eso ocurre, el pueblo sigue esperando de las direcciones partidistas señales concretas de que se han colocado a la altura del grave tiempo que vivimos. Cierto es que los partidos políticos de oposición son una facción minoritaria dentro del conjunto de actores políticos y sociales que adversan al proyecto autoritario de la burocracia militarista. Según todas las encuestas, un porcentaje que oscila entre 12 y 16 % es la reducida franja de venezolanos que se siente expresada en el discurso y el accionar de los partidos de oposición. Pero también es verdad que en el ámbito de la lucha ciudadana por la democracia y la libertad, los partidos son insustituibles. Y no sólo porque son ellos (y sólo ellos) quienes pueden postular candidatos y tener vocería ante el CNE, sino porque no existe democracia sin partidos y mucho menos una “democracia anti-partido”. Para que nos vayamos entendiendo, la “democracia anti-partido” ya existe y tiene nombre: Se llama “chavismo”. Todo eso debe ser asumido por la sociedad.

Pero los partidos también deben comprender y asumir que en Venezuela ya existe una NUEVA MAYORIA DEMOCRATICA, de la que ellos forman parte pero que los excede, los rebasa. La oposición no partidista es tres veces mas grande que la suma de todos los simpatizantes de todos los partidos juntos, y a ese factor hay que añadir hoy un dato nuevo y crucial: los ríos de gente del chavismo desencantado, esos que en el sector petrolero, en las empresas de Guayana, en la industria de la construcción, en los puertos y en los barrios de toda Venezuela tienen ya años enfrentándose al “chavez-diosdadismo”. Construir la expresión política de esa NUEVA MAYORÍA DEMOCRÁTICA que ha surgido de la lucha social es una estrategia, no una “pose”, una foto de grupo o una rueda de prensa. Dar rostro y perfil político a esa nueva mayoría es absolutamente urgente, de cara a la posibilidad de que el año que viene Venezuela pueda tener una Asamblea Nacional plural y no la vergonzosa piara de levantamanos que hoy padecemos.

Estamos en octubre, prácticamente en navidad. Lo que hay que lograr es mucho más que “la unidad de los partidos”, incluso mucho más que la “unidad de la oposición”. Lo que hay que construir es nada más y nada menos que la unidad de todos los que nos oponemos al proyecto autoritario. Y es responsabilidad precisamente de los profesionales de la política decirle al país cómo, cuándo y de qué manera ese objetivo va a ser alcanzado.